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Ha pasado un siglo y en estos 100 años el árbol de los Bonomi, que hunde sus raíces en una familia “fundadora” formada por muchas figuras importantes con un gran número de cualidades humanas, ha alargado sus ramas en un crecimiento hecho de experiencia, voluntad, tenacidad, competencia e intuición, hasta crear una tradición sólida y estable, sin olvidar nunca el punto de partida: un valle cuya capacidad empresarial es casi un factor genético. La capacidad de tres generaciones ha creado un grupo que se ha convertido en un punto de referencia en el sector. Para seguir siendo siempre protagonistas, hemos elegido desarrollarnos valorando las sinergias, reforzando las diversas funciones. Una elección que, a través de lazos fluidos entre las sociedades, infunde en el grupo características envidiables como la armonía y la estabilidad, a las que no se puede renunciar para progresar.
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